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« : 02 de Julio de 2007, 01:33:33 pm » |
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Atrapados por la hipoteca
El 65% de los hogares han visto crecer las cuotas de su préstamo y han tenido que reducir sus gastos. Tres malagueños explican cómo afrontan este encarecimiento POR vigésimo primera vez consecutiva, el euríbor -el referencial que marca el son al que bailan la mayoría de las hipotecas- encadenó en junio una nueva subida. Con este incremento, el indicador cerró el mes en el 4,5% y se quedó a unos 0,7 puntos de su máximo histórico, fijado en agosto de 2000 en el 5,2%. Mientras los analistas hacen quinielas sobre la evolución del indicador, miles de hogares malagueños sacan las calculadoras para comprobar los efectos de la escalada de tipos en su bolsillo.
En esta línea, un estudio difundido esta semana por la consultora Deloitte revela que el 65% de los hogares hipotecados han visto aumentar sus cuotas y de ellos, algo más de la tercera parte reconoce que estas subidas ya les ha llevado a renunciar a alguno de sus gastos y hábitos de consumo. Según este informe, las vacaciones son la actividad que más sacrifican los endeudados (un 43%), seguida de las comidas fuera de casa (26%). Tres jóvenes malagueños asfixiados por el encarecimiento de su hipoteca explican a SUR cómo han tenido que contenerse para ajustar su presupuesto a las nuevas cuotas.
FRANCISCO BERMEJO
31 años. Comercial
«Vamos menos al cine y apenas comemos fuera»
En los últimos meses, Francisco Bermejo y su mujer, Mari Cruz, se han visto obligados a adaptar su economía doméstica al estirón que ha experimentado su préstamo hipotecario. La cuantía no es nada desdeñable: 160 euros al mes que, multiplicados por 12, arrojan un total de 1.920 euros anuales. Todo un varapalo que ha hecho mella en los hábitos de consumo de esta joven pareja malagueña
Francisco Bermejo reconoce que este sobrecoste de las cuotas «se va notando» en gestos tan cotidianos como el tener que renunciar a tomar el desayuno de media mañana en el bar de al lado de la oficina. «Para poder seguir tirando no tienes más remedio que privarte de estas pequeñas cosas. El café y el bollo suman dos euros diarios, que a final de mes son más de 40. Ahora que estamos más apretados me llevo algo de casa», explica.
No ha sido el único sacrificio que ha tenido que hacer este empleado de una distribuidora de informática para afrontar el incremento de su préstamo al que, junto a su esposa, destina ahora 615 euros mensuales, en torno a un 30% de su sueldo. Así, Bermejo cuenta que a la hora de hacer la compra han aparcado los caprichos -«nos decantamos más por marcas blancas»- y que si antes salían los tres días del fin de semana ahora han cambiado sus planes. «Vamos menos al cine y, como mucho, quedamos con amigos el viernes, el sábado organizamos algo en casa para no gastar y el domingo vamos a ver a los padres». Respecto a permitirse un viaje, esta pareja asegura que este año se irán a Túnez porque aún conservan algún dinero de su reciente boda. «Lo que hemos hecho es quitarnos de las escapadas cortas», dice.
DAVID GARCÍA
35 años. Consultor de formación
«Llevamos cinco años sin viajar»
Asegura que cada vez que escucha en las noticias que ha subido el euríbor se aprieta un agujero más el cinturón y reza para que no le falte el trabajo «para seguir pagando». Quien habla es David García, uno de los muchos malagueños hipotecados que en el último año han tenido que hacer auténticos malabares para encajar el alza del euríbor. En su caso, esta escalada le ha supuesto 75 euros más de cuota mensual, «un pellizquito que se aprecia», apunta. «Con la subida te quitas de caprichos, de comprarte la ropa que se te antoja, de comer por ahí...», enumera este trabajador de una consultoría de formación.
El esfuerzo invertido en la financiación de su vivienda ha hecho que este joven y su mujer lleven cinco años sin hacer las maletas. Eso sí, este verano esperan desquitarse gracias a unos ahorrillos con los que ya tienen planes de irse de viaje.
En el caso de esta pareja, la hipoteca no sólo restringe el ocio, sino que además les obliga a frenar los planes de aumentar la familia. «Tal y como están las cosas es complicado. Con el euríbor subiendo y los sueldos igual de bajos los jóvenes no podemos ni planteárnoslo».
VIRGINIA SÁNCHEZ
28 años. Enfermera
«Cada vez que suben los tipos me echo a temblar»
La situación de Virginia Sánchez, encaja en el perfil del más difícil todavía. Casada y con una hija de dos años, a esta joven la escalada de índice sobre el que se calculan la mayoría de hipotecas le ha supuesto «toda una pesadilla». La desagradable sorpresa le asaltó hace un par de meses, cuando le tocó revisar su préstamo. «Cuando me dijeron que tenía que pagar 180 euros de más casi me da algo. Me puse a hacer números como una loca», relata.
Es entonces cuanto comenzaron las eliminaciones. «Lo primero que hicimos fue dejar de irnos de cenita de vez en cuando o de llevar a la niña de fin de semana a algún sitio. Si quedamos con amigos es en casa, para no gastar, y cuando hacemos la compra nos miramos mucho en buscar ofertas», explica Virginia.
Cara al futuro, Sánchez teme no poder afrontar los pagos si los tipos siguen la senda alcista dibujada desde hace 21 meses. «El préstamo ya se come más de la mitad de nuestros sueldos, por ello, cada vez que sube el euríbor me echo a temblar», apostilla. Mientras tanto, Virginia cruza los dedos, como el resto de malagueños atados a una hipoteca.
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